La biblioteca escolar representa uno de los pocos espacios donde el silencio aún se preserva como norma fundamental. Este no es un requisito arbitrario, sino una condición necesaria para el aprendizaje significativo. En ella, los estudiantes pueden leer, investigar y reflexionar sin interrupciones.
Además, la biblioteca promueve una cultura de respeto hacia el aprendizaje de los demás, donde el silencio se convierte en una forma de convivencia y colaboración indirecta.
Referencia APA:
IFLA. (2015). School library guidelines. International Federation of Library Associations.
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