La cita directa: cuando necesitamos las palabras exactas
Una cita directa se utiliza cuando se reproducen exactamente las palabras de una fuente. Es útil cuando la forma particular en que un autor expresa una idea es importante, cuando se analiza una definición o cuando cambiar las palabras podría alterar el sentido original. La cita directa no debe utilizarse para llenar un trabajo de fragmentos ajenos: su función es apoyar el análisis propio.
En APA 7, las citas textuales breves se integran al párrafo entre comillas e incluyen autor, año y localizador, normalmente la página. Cuando la fuente no tiene páginas pueden utilizarse otros localizadores apropiados, como el número de párrafo o el encabezado. Las citas de 40 palabras o más se presentan como cita en bloque, sin comillas, con sangría.
Ejemplo didáctico:
Texto de una fuente ficticia: “La lectura frecuente fortalece la capacidad de relacionar ideas y construir nuevos significados” (Rivera, 2024, p. 18).
Uso correcto: Rivera (2024) afirma que “la lectura frecuente fortalece la capacidad de relacionar ideas y construir nuevos significados” (p. 18). Luego el estudiante debe explicar por qué esa idea es pertinente para su argumento.
Uso incorrecto: copiar la oración exactamente y colocarla en el trabajo sin comillas ni referencia. Aunque se cambie una o dos palabras, si se conserva la estructura y gran parte de la redacción original, puede seguir existiendo un problema de plagio.
Antes de utilizar una cita directa, conviene preguntarse: ¿necesito realmente estas palabras exactas?, ¿he identificado claramente al autor?, ¿incluí el localizador cuando corresponde?, ¿expliqué la relación de la cita con mi argumento? La cita debe integrarse a la escritura, no aparecer aislada como sustituto del pensamiento del estudiante.
Presentación: