Frente a la desinformación cotidiana, el desarrollo de hábitos de análisis y verificación resulta fundamental. Una primera estrategia consiste en examinar la fuente del contenido: identificar autor, fecha de publicación y medio de origen. La ausencia de estos elementos debe interpretarse como una señal de alerta.
La corroboración con fuentes confiables es otra práctica esencial. Consultar distintos medios y contrastar la información permite detectar inconsistencias y confirmar datos. En el caso de imágenes y videos, el uso de herramientas de búsqueda inversa facilita identificar su origen y contexto original.
El análisis del lenguaje también aporta pistas relevantes. Los mensajes que apelan a la urgencia, utilizan expresiones sensacionalistas o solicitan ser compartidos de inmediato suelen buscar una reacción emocional más que informar de manera objetiva.
Estas estrategias fortalecen la autonomía informacional y promueven una interacción más responsable con los contenidos digitales.
Referencias
Wineburg, S., & McGrew, S. (2019). Lateral reading and the nature of expertise. Teachers College Record, 121(11), 1–40.


