jueves, 12 de febrero de 2026

Estrategias prácticas para identificar la desinformación cotidiana

Frente a la desinformación cotidiana, el desarrollo de hábitos de análisis y verificación resulta fundamental. Una primera estrategia consiste en examinar la fuente del contenido: identificar autor, fecha de publicación y medio de origen. La ausencia de estos elementos debe interpretarse como una señal de alerta.

La corroboración con fuentes confiables es otra práctica esencial. Consultar distintos medios y contrastar la información permite detectar inconsistencias y confirmar datos. En el caso de imágenes y videos, el uso de herramientas de búsqueda inversa facilita identificar su origen y contexto original.

El análisis del lenguaje también aporta pistas relevantes. Los mensajes que apelan a la urgencia, utilizan expresiones sensacionalistas o solicitan ser compartidos de inmediato suelen buscar una reacción emocional más que informar de manera objetiva.

Estas estrategias fortalecen la autonomía informacional y promueven una interacción más responsable con los contenidos digitales.

Referencias

Wineburg, S., & McGrew, S. (2019). Lateral reading and the nature of expertise. Teachers College Record, 121(11), 1–40.

miércoles, 11 de febrero de 2026

6th Anual Lets Start with a Book February 2026

La biblioteca, en consonancia con la 6ta Campaña de Lectura del Programa de Inglés bajo el lema “Let’s Start with a Book”, ha puesto a disposición de los usuarios una selección de libros en inglés para que puedan leerlos cuantas veces lo deseen. La lectura no tiene barreras, y el idioma no debe ser una de ellas.

Esta iniciativa consiste en invitar a los estudiantes y demás miembros de la comunidad escolar a tomar y leer los libros que se encuentran disponibles en la mesa de entrada y en las mesas de la sala.

La actividad de escoger libros libremente forma parte del proyecto lector “Edificación de un lector en la biblioteca”, el cual promueve el desarrollo del hábito de lectura, la autonomía y el fortalecimiento de las destrezas lectoras en diversos idiomas.







El rol de las plataformas digitales en la difusión de desinformación

Las plataformas digitales cumplen un rol central en la circulación de la información cotidiana. Sus sistemas algorítmicos priorizan contenidos que generan interacción, tales como reacciones, comentarios y compartidos. Este modelo favorece la visibilidad de mensajes llamativos, independientemente de su veracidad.

Como resultado, los usuarios suelen recibir información alineada con sus intereses y comportamientos previos, lo que limita la exposición a perspectivas diversas. Este fenómeno contribuye a la formación de entornos informativos cerrados, donde ciertas ideas se refuerzan de manera constante.

Además, la velocidad con la que se comparte la información dificulta la corrección de errores. Cuando un contenido falso se vuelve viral, su rectificación suele tener menor alcance y menor impacto. En la desinformación cotidiana, esto se traduce en creencias que persisten en el tiempo y se reproducen en distintos espacios digitales.

Analizar críticamente el funcionamiento de las plataformas permite comprender que la información que se recibe no es neutral ni espontánea, sino el resultado de decisiones tecnológicas que influyen en la percepción de la realidad.

Referencias

Pariser, E. (2011). The filter bubble: What the Internet is hiding from you. Penguin Press.

martes, 10 de febrero de 2026

Factores emocionales y cognitivos que facilitan la desinformación

La propagación de la desinformación cotidiana no puede comprenderse sin considerar los factores emocionales y cognitivos que influyen en el comportamiento humano. Las personas tienden a procesar la información de manera rápida, especialmente en entornos digitales saturados de estímulos, lo que limita el análisis profundo y favorece decisiones automáticas.

Uno de los mecanismos más relevantes es el sesgo de confirmación, mediante el cual se aceptan con mayor facilidad aquellos contenidos que coinciden con creencias previas. Este fenómeno reduce la disposición a contrastar información y fortalece la permanencia de ideas erróneas. A ello se suma la influencia de las emociones intensas: mensajes que generan miedo, indignación o sorpresa suelen compartirse con mayor rapidez, incluso sin verificación previa.

La sobrecarga informativa también desempeña un papel importante. La exposición constante a grandes volúmenes de contenido disminuye la capacidad de atención y fomenta la aceptación superficial de la información. En este contexto, la desinformación cotidiana se normaliza y se integra al consumo diario.

Comprender estos factores permite desarrollar una postura más consciente frente a la información y reconocer que el pensamiento crítico requiere tiempo, disposición y práctica constante.

Referencias

Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.

lunes, 9 de febrero de 2026

Formatos comunes de la desinformación cotidiana

La desinformación cotidiana adopta formas breves y accesibles que facilitan su rápida difusión. Uno de los formatos más frecuentes son los mensajes reenviados en aplicaciones de mensajería instantánea. Estos textos suelen presentarse como advertencias, consejos o alertas urgentes y, en muchos casos, carecen de autor identificable, fecha precisa o fuente verificable. La cercanía del remitente genera confianza y reduce la probabilidad de cuestionamiento.

Otro formato habitual son las imágenes y videos fuera de contexto. Fotografías reales pueden ser reutilizadas para ilustrar hechos distintos a los originales, alterando su significado. De manera similar, fragmentos de videos editados o recortados pueden transmitir una versión parcial o distorsionada de un acontecimiento. La fuerza visual de estos contenidos incrementa su impacto emocional y su potencial de viralización.

Los memes ocupan un lugar particular dentro de la desinformación cotidiana. Aunque su función principal es el entretenimiento, pueden simplificar temas complejos, reforzar estereotipos o difundir datos incorrectos bajo una apariencia humorística. Al no presentarse como información formal, suelen escapar al análisis crítico.

Reconocer estos formatos es un paso esencial para comprender que la desinformación no siempre se presenta de manera explícita, sino que se integra de forma natural en la comunicación digital diaria.

Referencias

Wardle, C., & Derakhshan, H. (2017). Information disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policy making. Council of Europe.

Introducción general: la desinformación en lo cotidiano

En los entornos digitales contemporáneos, la información circula de forma constante, inmediata y en múltiples formatos. Esta dinámica ha transformado profundamente la manera en que las personas acceden al conocimiento, se informan y construyen opinión. Dentro de este escenario surge un fenómeno que, aunque no siempre es evidente, tiene un impacto significativo en la vida diaria: la desinformación cotidiana.

A diferencia de la desinformación asociada a grandes acontecimientos políticos, sanitarios o económicos, la desinformación cotidiana se manifiesta en contenidos aparentemente simples y rutinarios. Mensajes reenviados por contactos cercanos, imágenes compartidas sin contexto, audios anónimos, titulares incompletos o memes virales forman parte de un flujo informativo que rara vez se cuestiona. Su carácter familiar y repetitivo genera una falsa sensación de confiabilidad.

Este tipo de desinformación no siempre responde a intenciones maliciosas. En muchos casos, surge del desconocimiento, de la confianza excesiva en la fuente original o de la urgencia por compartir información que parece relevante o útil. Sin embargo, sus efectos pueden ser acumulativos: refuerza ideas erróneas, distorsiona la percepción de la realidad y debilita la capacidad de análisis crítico.

A lo largo de esta serie se examinará la desinformación cotidiana desde distintas perspectivas: sus formatos más frecuentes, los factores emocionales y cognitivos que la favorecen, el papel de las plataformas digitales, estrategias para identificarla y la responsabilidad individual y colectiva frente a su propagación. El propósito es fortalecer una relación más consciente y reflexiva con la información que se consume y comparte a diario.

viernes, 6 de febrero de 2026

Cierre y Recapitulación

Durante esta semana, hemos explorado en profundidad el mundo de los chatbots. Comenzamos con su historia y evolución, desde ELIZA hasta los asistentes modernos basados en inteligencia artificial. Posteriormente, diferenciamos entre chatbots basados en reglas y en IA, comprendiendo sus capacidades y limitaciones.

Analizamos sus aplicaciones prácticas en industrias como salud, educación, comercio y atención al cliente, así como los beneficios de eficiencia, personalización y disponibilidad 24/7. También discutimos los desafíos, incluyendo limitaciones en comprensión del lenguaje, falta de empatía, riesgos de privacidad y dependencia tecnológica.

Finalmente, observamos el futuro de los chatbots, destacando tendencias como la integración de IA avanzada, chatbots multimodales y asistentes proactivos, junto con la necesidad de ética y responsabilidad en su desarrollo.

Esta visión integral proporciona un marco sólido para entender cómo los chatbots están transformando la interacción humano-tecnológica y cómo seguirán evolucionando en los próximos años.

Referencias:

  • Adamopoulou, E., & Moussiades, L. (2020). An overview of chatbot technology. IFIP International Conference on Artificial Intelligence Applications and Innovations, 373-383. Springer.

  • Følstad, A., & Brandtzaeg, P. B. (2017). Chatbots and the new world of HCI. Interactions, 24(4), 38-42.

  • McTear, M., Callejas, Z., & Griol, D. (2016). The conversational interface: Talking to smart devices. Springer.

  • Huang, M., & Rust, R. T. (2021). A strategic framework for artificial intelligence in marketing. Journal of the Academy of Marketing Science, 49, 30–50.