Preguntas que realmente ayudan a investigar
Una buena pregunta debe ser clara,
comprensible y suficientemente abierta para permitir explicación. Las preguntas
que comienzan con «cómo», «por qué», «de qué manera», «qué relación» o «cuáles»
suelen facilitar una exploración más profunda que una pregunta que solo admite
sí o no.
Podemos formular preguntas descriptivas,
comparativas o de relación. Una pregunta descriptiva identifica
características; una comparativa examina semejanzas o diferencias; una pregunta
de relación explora cómo se conectan dos elementos sin asumir de antemano que
uno causa el otro.
Ejemplos: descriptiva: «¿Cuáles son las
principales fuentes de contaminación lumínica en zonas urbanas?». Comparativa:
«¿Qué diferencias existen entre el libro impreso y el libro digital como
recurso de estudio?». Relación: «¿Qué relación existe entre el uso nocturno del
celular y los hábitos de sueño en adolescentes?»
Conviene evitar preguntas cargadas de una
conclusión que todavía no se ha demostrado. «¿Por qué las redes sociales dañan
a todos los adolescentes?» ya presenta como hecho algo que debería
investigarse. Una formulación más neutral permitiría encontrar resultados que
confirmen, contradigan o modifiquen nuestra idea inicial.
Investigar también implica estar dispuesto a
cambiar de opinión cuando la evidencia lo requiere. Por eso, una buena pregunta
abre una ruta; no dicta la respuesta antes de comenzar.
Referencias
American Psychological Association. (2020). Publication
manual of the American Psychological Association (7th ed.). American
Psychological Association.
Association of College and Research Libraries. (2016).
Framework for information literacy for higher education. American Library
Association. https://www.ala.org/acrl/standards/ilframework
International Society for Technology in Education. (2024).
ISTE standards for students. https://iste.org/standards/students
Presentación:
.png)