Autoría y autoridad: ¿quién está detrás de la información?
Autoría y autoridad: ¿quién está detrás de la información? es una parte esencial de ¿cómo saber si una fuente de información es confiable?. La evaluación crítica comienza cuando se deja de preguntar solamente “¿qué dice?” y se añade “¿cómo puedo saberlo?”. Una fuente responsable ofrece elementos que permiten examinar su procedencia, contexto y evidencia; una fuente débil suele exigir confianza sin ofrecer suficientes medios para comprobarla.
1. Identificar autor, institución y credenciales. Este criterio debe aplicarse de forma activa. No basta con encontrar una palabra, fecha o nombre: hay que interpretar qué significa para la confiabilidad del contenido. Por ejemplo, si una publicación presenta una cifra impresionante, conviene localizar de dónde proviene, a qué año corresponde, qué población describe y si otra fuente independiente confirma una interpretación semejante.
2. Distinguir popularidad de experiencia. Este criterio debe aplicarse de forma activa. No basta con encontrar una palabra, fecha o nombre: hay que interpretar qué significa para la confiabilidad del contenido. Por ejemplo, si una publicación presenta una cifra impresionante, conviene localizar de dónde proviene, a qué año corresponde, qué población describe y si otra fuente independiente confirma una interpretación semejante.
3. Investigar reputación fuera del sitio. Este criterio debe aplicarse de forma activa. No basta con encontrar una palabra, fecha o nombre: hay que interpretar qué significa para la confiabilidad del contenido. Por ejemplo, si una publicación presenta una cifra impresionante, conviene localizar de dónde proviene, a qué año corresponde, qué población describe y si otra fuente independiente confirma una interpretación semejante.
4. Reconocer señales de alerta. Este criterio debe aplicarse de forma activa. No basta con encontrar una palabra, fecha o nombre: hay que interpretar qué significa para la confiabilidad del contenido. Por ejemplo, si una publicación presenta una cifra impresionante, conviene localizar de dónde proviene, a qué año corresponde, qué población describe y si otra fuente independiente confirma una interpretación semejante.
Ejemplo aplicado. Un estudiante encuentra una publicación que afirma: “Un estudio demuestra que el 90 % de los jóvenes aprende mejor usando el teléfono mientras estudia”. El mensaje parece preciso porque incluye un porcentaje. Una evaluación crítica preguntaría qué estudio produjo el dato, quién lo realizó, cuántas personas participaron, qué se midió realmente y dónde puede consultarse el informe original. Si la publicación no permite responder esas preguntas, el porcentaje no debe tratarse como evidencia suficiente.
Otro caso frecuente ocurre cuando una página utiliza lenguaje seguro y un diseño profesional. La apariencia puede facilitar la lectura, pero no prueba la exactitud. Es preferible corroborar la afirmación en fuentes independientes y, cuando sea posible, llegar al documento, estudio, institución o registro original.
Señales de alerta incluyen afirmaciones extraordinarias sin evidencia, ausencia de autor o fecha cuando son relevantes, titulares que buscan provocar una reacción inmediata, referencias que no llevan a la fuente mencionada y contenidos que piden compartir antes de verificar. Ninguna señal aislada demuestra falsedad, pero varias juntas justifican una revisión más cuidadosa.
Aplicación académica. Antes de incorporar una fuente a un trabajo, conviene poder explicar por qué se seleccionó: quién responde por ella, qué evidencia ofrece, qué tan actual es y cómo se relaciona con la pregunta de investigación. Esa explicación transforma la búsqueda en un proceso de selección razonada.
Referencias bibliográficas (APA 7.ª edición)
UNESCO. (2013). Global media and information literacy assessment framework: Country readiness and competencies. UNESCO Institute for Statistics.
UNESCO. (2023). Five laws of media and information literacy. https://www.unesco.org/en/media-information-literacy/five-laws
McGrew, S., Breakstone, J., Ortega, T., Smith, M., & Wineburg, S. (2018). Can students evaluate online sources? Learning from assessments of civic online reasoning. Theory & Research in Social Education, 46(2), 165–193. https://doi.org/10.1080/00933104.2017.1416320
Caulfield, M. (2019). SIFT (The four moves). https://hapgood.us/2019/06/19/sift-the-four-moves/
Presentación:
PrP