Las plataformas digitales cumplen un rol central en la circulación de la información cotidiana. Sus sistemas algorítmicos priorizan contenidos que generan interacción, tales como reacciones, comentarios y compartidos. Este modelo favorece la visibilidad de mensajes llamativos, independientemente de su veracidad.
Como resultado, los usuarios suelen recibir información alineada con sus intereses y comportamientos previos, lo que limita la exposición a perspectivas diversas. Este fenómeno contribuye a la formación de entornos informativos cerrados, donde ciertas ideas se refuerzan de manera constante.
Además, la velocidad con la que se comparte la información dificulta la corrección de errores. Cuando un contenido falso se vuelve viral, su rectificación suele tener menor alcance y menor impacto. En la desinformación cotidiana, esto se traduce en creencias que persisten en el tiempo y se reproducen en distintos espacios digitales.
Analizar críticamente el funcionamiento de las plataformas permite comprender que la información que se recibe no es neutral ni espontánea, sino el resultado de decisiones tecnológicas que influyen en la percepción de la realidad.
Referencias
Pariser, E. (2011). The filter bubble: What the Internet is hiding from you. Penguin Press.
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