A lo largo de esta serie se ha evidenciado que la desinformación cotidiana es un fenómeno persistente que influye en la construcción del conocimiento, la toma de decisiones y la convivencia digital. Sus múltiples formatos y causas demuestran que no siempre es fácil de identificar, especialmente cuando se integra a la comunicación diaria.
Desarrollar habilidades de análisis, verificación y reflexión permite interactuar con la información de manera más consciente. Estas competencias no solo fortalecen el ámbito académico, sino que también impactan la vida personal y social, al favorecer decisiones informadas y relaciones más responsables.
Comprender la relevancia de la desinformación cotidiana y su influencia en la vida diaria contribuye a formar ciudadanos digitales capaces de participar activamente en la sociedad, proteger su criterio y aportar a entornos informativos más confiables y equilibrados.
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